
La marca del muerto
El asesino de su madre es el único que sabe quién está matando ahora.
Adela Varn tiene diecinueve años, trabaja como técnica en la Cámara de Medidas de Velmar y guarda un secreto que su padre le hizo jurar: ve el rastro de la magia sin necesidad de lente.
Una madrugada de noviembre aparece en la azotea de una capilla el cuerpo de un joven con el emblema de los jinetes de dragón pintado en el pecho. En el borde del tejado, mirándola, está Rein Corven, el hombre que debería seguir encerrado de por vida. Él le propone un trato. Ella pone una condición: durará hasta la primera mentira.


